Posted in Experiencias

Mi nombre es Mónica Rosón. Para los que no me conocéis os contaré que amo cocinar, me pierde comer y me apasiona el mundo del vino. Modelo, maquilladora, madre, esposa, pilatera, sommelier y más cosas… Todo a la vez y no siempre en ese órden.

 

Mi, me, conmigo

Me gusta la vida sana, pero no perdono unos huevos fritos con patatas. Aquí os hablaré de vinos, de gastronomía, de viajes y de todo lo que se mueve en torno a ese apasionante mundo. También os daré tips de vida saludable y otras muchas cosas. Llevando a cabo la máxima de “Haz de tu pasión tu profesión y nunca serás uno del montón” vivo mi vida. Espero que os guste y disfrutéis tanto como yo escribiendo para vosotr@s.

Pues nos vamos a estrenar con una de las cositas que más me gustan, visitar bodegas.

Detrás de cada vino hay una historia… Una forma de hacer las cosas. Está claro que existen elementos y procesos generales en todos, pero cada uno es distinto.

 

Remírez de Ganuza

El vino nace en la viña y se hace en la bodega. Son el reflejo de lo que alguien imaginó. Sabe mejor cuando sabes su historia: como se creó, qué lo llevó a ser así, etc, … Conocer a la persona que está detrás te puede conducir a que te guste aún más. Esto último me sucedió con Remírez de Ganuza:

Primero fue su Blanco, fermentado en barrica, acompañando una fantástica comida en Elkano (Guetaria). Lo demás ya es parte de mi frikismo con el vino.

Pudimos visitar la bodega en Samaniego, en plena vendimia. Sólo viendo el mimo con el que se recoge la uva queda claro que de ahí nunca saldrá un vino normal. Conocer a Fernando, su propietario, fue un auténtico placer. Es un enamorado de lo que hace, con unas ideas muy claras de cómo hacerlo.

Sus vinos están en los mejores restaurantes de este país (Y de fuera de nuestras fronteras). Él es una persona sencilla y cercana, con quien da gusto hablar. Y sobre todo a quien da gusto escuchar.

Su vino Blanco fermentado en barrica siempre se guarda en roble nuevo francés. Es un vino elegante, con una madera perfectamente integrada.

Seguimos con su Blanco Reserva, una auténtica joya en nuestro país, poco acostumbrado a elaborar blancos de este tipo más habituales del país vecino.

En sus tintos encontramos un vino para cada momento. Y por supuesto no puedo dejar de hablaros de su Gran Reserva 2004. Recibió 100 puntos Parker. Pero vamos, que el 2005 no dejaría de tomarlo nunca. Además, este vino cuenta con una peculiaridad, se hace sólo con los hombros del racimo. Lo que viene siendo meticulosidad en estado puro.

Estoy segura que más de un@s está deseando de probar uno de sus vinos. ¡No dejéis de contarme vuestra experiencia Remírez de Ganuza!. Me encantará compartir vuestras opiniones.

Gracias por leerme. Seguiremos visitando bodegas, paseando por viñedos y cómo no, probando algún que otro vino en las catas que haremos juntos. Y recordad siempre “La vida es demasiado corta para beber vino malo”

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